Síndrome PAS: personas altamente sensibles

En torno al 15-20 % de la población procesa los estímulos del entorno de forma mucho más intensa y profunda.

Adriana Esteban Labelle

Psicóloga colegiada M-35913 · 2 min de lectura

La alta sensibilidad es un rasgo de personalidad que afecta a una parte significativa de la población, estimada en alrededor del 15-20 %, según la Asociación Española de Profesionales Altamente Sensibles. Este rasgo se caracteriza por un procesamiento sensorial más profundo y una mayor sensibilidad a los estímulos del entorno. Aunque no se considera una enfermedad o patología, puede tener un impacto significativo en la vida de las personas que lo poseen.

Una de las principales características de las personas altamente sensibles (PAS) es su capacidad para percibir y procesar la información sensorial de manera diferente. Esto significa que son más sensibles al ruido, las escenas de violencia y otros estímulos sensoriales. Su alto nivel de empatía y amabilidad las hace muy conscientes de las emociones y necesidades de los demás, lo que puede llevarlas a establecer relaciones profundas y significativas.

Sin embargo, esta sensibilidad también puede llevar a las PAS a buscar momentos de aislamiento para desconectar de la estimulación sensorial constante. A menudo, se sienten abrumadas por el exceso de información y necesitan tiempo a solas para recargarse. Esta necesidad de soledad a veces se malinterpreta como timidez o introversión extrema.

Las personas hipersensibles también tienden a estar en constante estado de alerta y angustia, siempre en guardia ante posibles amenazas. Esta hiperactivación puede generar estrés crónico si no se gestiona adecuadamente. Además, a menudo se asocia con la autoexigencia y el perfeccionismo, ya que las PAS tienden a ser muy autoexigentes consigo mismas.

Algunas investigaciones han demostrado que, si la alta sensibilidad no se comprende ni se gestiona desde la infancia, puede dar lugar a problemas de salud mental en la edad adulta, como la depresión y la ansiedad. Por lo tanto, es crucial que este rasgo se detecte y se aborde desde una edad temprana para ayudar a las personas a aprender a gestionar su sensibilidad de manera saludable.

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